¿cómo evaluamos? parte II




Evaluación en tiempos de cambio



Evaluamos y nos autoevaluamos todos los días en todo momento, generalmente de una manera limitada y subjetiva, desde nuestros juicios y en ocasiones hasta prejuicios; sabiendo que nadie tiene la verdad absoluta y todo esta en continuo cambio, actualmente se vive un cambio en el proceso de evaluación al interior de las aulas, el cual busca una evaluación alternativa, en donde los estudiantes participen de su propia evaluación y las tareas deriven en un aprendizaje significativo que les ayude a solucionar problemas y tomar decisiones, por medio de habilidades y actitudes (competencias) que los hagan mejores personas capaces de una autocrítica.



La evaluación es un proceso que nos lleva a establecer el valor o mérito de nuestros alumnos, que es expresado con una calificación numérica, a la cual llegamos por medio de considerar una serie de datos en donde se debe tomar en cuenta tanto lo cuantitativo como lo cualitativo; recoger e interpretar de manera formal y sistemática estos datos permiten no solo llegar a una evaluación numérica para los alumnos, sino una evaluación de todos los elementos del programa de enseñanza- aprendizaje e identificar sus avances o fallas lo que coadyuvará a una mejora continua del proceso.



Para que exista el aprendizaje es necesario de una participación activa y constructiva del aprendiz, actitudes y valores que conformen al individuo, y no solo la memorización de contenidos, es por esto que esta participación también incluye al proceso de evaluación, buscando una evaluación motivadora del aprendizaje autónomo y no una evaluación controladora basada en el miedo a reprobar.



Por lo tanto se requiere de una reflexión personal, ética y crítica para buscar los instrumentos de evaluación adecuados a cada programa académico, estos serán instrumentos de control, de acreditación, de ayuda, de clasificación, de selección o de integración, cuya finalidad será mejorar los procesos administrativos, didácticos o de aprendizaje y que verificarán el logro de ciertos requisitos, a fin de otorgar calificaciones.



Pero, ¿cómo participarán los alumnos en el proceso de evaluación?
Primeramente necesitamos conocerlos, captar sus acciones y reacciones, saber cuales son sus intereses, intuir sus procesos de razonamiento observar sus dificultades y darle importancia a la retroalimentación para potenciar sus capacidades.



Después debemos ser claros en los objetivos y en los criterios de evaluación de la manera más específica posible, en qué será evaluado y a que responderá su calificación por lo tanto ésta no será el resultado de un ejercicio subjetivo por parte del docente, sino un proceso imparcial basado en los criterios de evaluación mencionados; conocer éstos les ayudará a valorar sus progresos y estos les sirvan en el futuro.

Pero estos criterios seguirían siendo subjetivos a menos que exista una negociación con los propios alumnos, con los cuales se llegará al acuerdo de la ponderación de cada criterio.
Los alumnos deberán aprender de sus errores además de desarrollar la autocrítica y la reflexión ya que por medio de la retroalimentación podrán prevenir errores futuros, la evaluación ayudará entonces al alumno a autocontrolar el proceso de aprendizaje y aprender a aprender.
Por último si esto se logra, la comprensión y la interiorización del problema a solucionar por parte del alumno requerirá de menos ayuda por parte del docente traspasando el control hacia una autorregulación y la autoevaluación cuyo procesos de reflexión individual y colectiva reduce la ansiedad que produce el sentirse evaluado.



La evaluación entonces debe verse como una operación sistemática, que busca el mejoramiento continuo comparando los objetivos con los resultados obtenidos, pero evaluando ambos, es decir este proceso servirá también para replantearse la programación, y para tomar decisiones de reorientación y ajuste logrando una mejora continua también desde la perspectiva docente.
Uno de los mecanismos de Gestión de la RIEMS es el de evaluación, misma que debe ser integral, esto nos hace tomar en cuenta todos los aspectos que interfieren en este proceso.



Reflexión:
Creo que en general no estoy tan lejos del modelo de evaluación por competencias.
Me quede claro que evaluamos para que exista una “evidencia” de “cuanto” sabe el alumno, porque como personas no la pasamos evaluándolo todo y comparándonos con el resto de la gente el problema con la evaluación “tradicional” es que las calificaciones no necesariamente indican cuanto sabe el alumno sino que tanto “estudió” para un examen lo cual no quiere decir que sea competente.



Un buen proceso de enseñanza- aprendizaje aunado con un buen proceso de evaluación, no debe generar estrés el los alumnos, ni la necesidad de aprenderse de memoria un sinfín de datos.
Un proceso de evaluación alternativa evaluará lo cuantitativo y lo cualitativo, es decir los conocimientos, el desempeño, los resultados, pero también las actitudes. Además de servirle a los docentes como reflexión de su propia practica docente.



Siempre es importante dejar en claro “las reglas del juego” o los criterios de evaluación de este proceso, además de tomar en cuenta a los alumnos y sus intereses, para que éste proceso no sea un ejercicio subjetivo sino un proceso motivador que motive a la reflexión y poco a poco al autocontrol y auto evaluación. (Individual o colectiva)



En cuanto a los instrumentos para evaluar, sigo pensando que cada maestro tendrá que desarrollar los propios dependiendo de la materia y el tipo de alumnos, sin embargo es importante dejar en claro que estos instrumentos deben enfocarse al aprendizaje significativo y a la toma de decisiones y resolución de problemas por parte de los alumnos.
Por último y aunque parezca obvio el proceso de evaluación será continuo, ya que no comienza con las tareas ni termina con las propias calificaciones, sino que desde la asistencia y las actitudes hasta las decisiones que tome el docente para mejorar el propio proceso será parte de la evaluación logrando así la famosa evaluación integral.




Referencia: Autor: Pablo Ríos Cabrera Titulo: Evaluación en tiempos de cambio, Revista Educación y Ciencias Humanas. (1999). VII (12). pp. 9-31. Universidad Pedagógica Experimental Libertador; Instituto Pedagógico de Caracas, Venezuela.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Le felicito amigo, el trabajar por competencias nos permite cambiar muchas cosas en nuestro contexto de docente, utilizar nuevos instrumentos, elaborar reactivso acorde al lo que plantea la RIEMS; pero lo mas importante es que hagamos de nuestros alumno, verdaderos criticos contructivos y que razonen un problema y llevarlo a la reflexión, y todo para la vida, es decir un veraz aprendizaje significativo

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